El valle del Saja posee en su tramo medio un paisaje vegetal
muy humanizado, pero sumamente bello. Su amplia vega,
a la altura de Cabuérniga, está sometida
a cultivos intensivos, de especies hortícolas o
forrajeras, y los núcleos de población se
hallan concentrados, con un tipo de edificación
perfectamente adaptada al entorno natural. En las laderas
que franquean la llanura aluvial, se instalan los prados
de siega, menos productivos que en la zona costera, pero
de mayor rendimiento que en las tierras altas.
Abundan en la zona superior de las
lomas y montes que cierran la vertiente del valle los
pastizales y matorrales atlánticos, sin que apenas
exista presencia del matorral mediterráneo, a
causa de la escasez de rocas calizas.
Las manchas de arbolado caducifolio
autóctono, repartidas a lo largo de las vaguadas
o dispersas en algunos tramos de las laderas, así
como las repoblaciones de Pinus radiata, constituyen
el estrato arbolado del tramo medio del Saja.
Las tierras altas forman un área
biogeográfica del mayor interés natural,
dada la dominancia de las formaciones forestales sobre
los demás tipos de vegetación. Esta comarca
del piso montano posee la mayor reserva de roble de
toda la región si bien no constituye una mancha
continua, como los robledales de Liébana, siendo
dominante la especie Quercus petrae.
El robledal es sustituido
por el hayedo al aumentar la cota altitudinal, y éste
a su vez por el abedular, del que encontramos magníficos
bosques en la parte más elevada del valle del
Saja, ya en su límite con Campoo. Esta gradación
en pisos de vegetación (piso del roble - piso
del haya - piso del abedul) se observa perfectamente
en algunos puntos de la reserva, que merecían
ser conservados inalterados por su elevado valor didáctico
y natural. Completan el paisaje vegetal del tramo alto
del Saja los pastizales de diente, explotados en régimen
de ganadería extensiva por los habitantes de
la zona (vaca pardo-alpina y tudanca, principalmente),
en aquellas zonas donde se ha talado el robledal y el
hayedo, y los prados de siega en los fondos del valle
y en el entorno de los asentamientos humanos.
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