El río Saja, uno de los más populares
en toda Cantabria, da nombre a la Reserva Nacional de
Caza más extensa de España, ya que comprende
las tierras altas del valle del Saja, del Nansa y los
valles de Liébana. Esta comarca montañosa,
debido a la abundancia de arbolado y matorral, es un
lugar idóneo para el desenvolvimiento de la fauna
silvestre. Abunda el ciervo, que ha sido reintroducido
con fines cinegéticos, el corzo, el jabalí,
el zorro, etc. También son numerosas las poblaciones
de rapaces menores (cernícalo, milano y ratonero),
así como las colonias de buitres leonados.
En las tierras altas
de la cabecera del río, donde el arbolado ha
sido sustituido por los cervunales y retamares, entremezclados
con pastizal y brezo, aparece con relativa frecuencia
el lobo (Canis lupus), procedente de las comarcas montañosas
de las provincias vecinas, y llega también algún
ejemplar de oso pardo.
El valle del
Saja, junto con el Nansa y Liébana, constituyen
por tanto el territorio geográfico de mayor valor
natural en la región, por la persistencia de
la flora y fauna autóctonas. El hecho de encontrarse
reunidas en el ángulo sudoeste de Cantabria,
contribuye a crear las circunstancias idóneas
para establecer un plan de uso y gestión adecuado,
que permita compaginar la conservación de sus
rasgos valiosos naturales con el aprovechamiento de
sus recursos.
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