Acercándonos
al mirador de El Potro (1.100 m) podemos ver el Nansa
que discurre entre laderas de fuertes pendientes,
surca la imponente hoz del desfiladero de Bejo, sobre
la que asoman robles, abedules, hayas ..., y sigue
su curso aguas abajo de Tudanca que aparece rodeado
de prados y cultivos aterrazados. Es un paisaje que
armoniza materiales, aguas y vegetación: los
grandes comunales de los prados concejos de Tudanca,
Santotís y La Lastra aún alimentan reses
de vacuno autóctono, reflejando un uso ganadero
tradicional que convive con el mantenimiento de importantes
bosques; abunda el cajigal en los montes Negredo,
Vega Arados o en torno al barranco del Jelgar; los
abedules en La Concilla y collado de Escajos y formaciones
de ribera, como saucedas. Entre los recursos de interés
científico, la zona cuenta con la mejor serie
estratigráfica observable del triásico
cántabro y la turbera del Cueto de la Avellanosa,
en el momento presente en explotación, aunque
el acceso más fácil a ésta es
por Puente Pumar en el Valle de Polaciones. |