Sus
excepcionales ecosistemas litorales han propiciado
ser el corazón del Parque Natural de Oyambre;
el abrupto acantilado alberga una variada y específica
vegetación adaptada a las condiciones de salinidad,
fuertes vientos y suelos poco profundos (hinojo marino,
junco negro, esparragueras o argomales), así
como una diversa fauna (halcón peregrino, paloma
bravía o cormorán moñudo); en
las dunas encuentran cobijo interesantes poblaciones
de insectos y pequeños reptiles; las marismas
permiten, además del marisqueo, el asentamiento
de aves acuáticas y el desarrollo de vegetación
palustre; en los estuarios protegidos por los arenales,
abundan los invertebrados que, a su vez, sirven de
alimento a un gran número de peces y pájaros;
y las praderías litorales se constituyen en
importantes áreas de refugio y reposo para
las aves migratorias.
Cuenta además el municipio con un importante
patrimonio natural, derivado de sus playas y de los
núcleos que rodean a la villa marinera. |