Por
las hoces de Santa Lucía
podemos acercarnos al pequeño valle
de Ruente, regado por el Saja y
situado al abrigo de la abrupta ladera de la sierra
del Escudo, que aparece
aquí cubierta por el
robledal del monte Raleo y monte
Aá, famoso este último porque
en él moraba la excepcional
Cajiga del Cubilón. Cerca
del pueblo brota, al pié de una escarpe,
la surgencia de La Fuentona, de abundante aunque
irregular caudal. Hacia el Sureste el municipio se
extiende por las subcuencas del Barcenillas
y el Bayones, presentando vigorosos
relieves. En Ucieda,
la cabecera de este último
curso - incluida en el Parque Saja-Besaya -, presenta
el área de masas forestales a conservar, los
bosques de robles y hayas del río Los Vados,
si bien el cajigal pervive también en el río
Lamiña. La alta calidad de sus aguas y sus
montes favorece la existencia de una rica fauna y
lugares muy atractivos para el disfrute de la naturaleza. |