Territorio
de montaña que se extiende desde la vertiente
de Peña Sagra hasta los relieves más
suaves que prolongan, al norte, los dominios de Picos
de Europa y obligan al río Lamasón a
encajarse, dejando al sur del collado de Ozalba, muy
agrupadas en el valle, las poblaciones. Aunque pastos
e invernales (con importantes concentraciones en Arria
y Cotero Mosso) remarcan la transcendencia de la ganadería,
nos encontramos en un área muy forestal y especialmente
lo es la cabecera del Tanea que, muy compartimentada
en vallejos y penales, encierra algunos de los hermosos
bosques de la Reserva del Saja, entre ellos, el hayedo
del arroyo de los Abedules y el abedular de Ajotu,
quizá el mejor conservado de Cantabria. Por
otro lado, en el área septentrional, encontramos
sobre la caliza, además de las encinas, el
robledal de Venta Fresnedo, que junto a aquellos bosques
representa lo más interesante de su patrimonio
natural. En sus montes, al abrigo de esta vegetación,
podemos observar especies como la gineta, la marta,
el zorro, el erizo, la comadreja, la urraca, el gavilán
o el petirrojo. |