El
Saja discurre por el apacible valle de Cabuérniga,
rodeado de montes, acompañándole en
su recorrido los pueblos que se asientan alineados
en su llanura aluvial. En la collada de Carmona. paso
natural al Nansa, podemos contemplar la hermosa vista
sobre esta población y la pequeña cuenca
de los arroyos de Hoyamala y La Collada. Prados, pastizales
y algunos pinares conviven con bosques bien conservados,
entre los que destacan los cajigales que se extienden
al abrigo de abruptas laderas próximas a los
arroyos, en Valfría, Rozalén o en la
magnífica solana de Viaña, donde se
alternan con hayedos en las umbrías. En este
rincón de la Reserva del Saja los montes dan
cobijo a una variada fauna (jabalí, corzo,
gineta, zorro, gavilán, cárabo ...)
algunas de gran interés cinegético.
Entre sus singularidades destaca la castañera
de Terán cuyos añosos y retorcidos árboles
han merecido nombres tan entrañables como "cuatro
Patas", "La Olla" o "El Duende".
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