| La
denominación de Cabezón de la Sal procede
de época romana, pues el término “Cabezón”
designa una medida que utilizaba el Imperio para la
compra y venta de la sal. Posteriormente, al nombre
de “Cabezón” se le dio el apellido
“de la Sal” por ser ésta su principal
riqueza.
El valle de Cabezón era un amplio territorio
que fue colonizado, poblado y puesto en explotación,
entre los siglos VII y XII, a partir de pequeños
núcleos habitados. También la villa
primitiva que centraba el valle parece haber surgido
a partir de uno de esos núcleos: la aldea de
Kapezone, donde se localizan los pozos de sal a los
que, probablemente hicieron referencia Estrabón
y Plinio el Viejo.
Pero Cabezón de la Sal no solamente será
una villa, sino también un distrito, “alfoz”,
“territorio”, “aldea” o “valle”,
según se atestigua ya en año 817 y perdura
hasta la época constitucional.
El Val de Cabeçón adquirió grandes
dimensiones extendiéndose hasta el mar e incluyendo
Caranceja, Barcenaciones, Toporías y Cóbreces.
A finales del siglo XIII el valle parece fijar sus
dimensiones definitivas, integrando en 1352 por ocho
aldeas, cada una de las cuales disponía de
sus propias tierras con las que formaba un concejo.
La situación económica de la villa se
beneficia claramente en todas las áreas, dada
su situación geográfica: por ella pasa
el viejo camino hacia Asturias de Oviedo y la vía
desde Castilla y Campoo hacia el Cantábrico,
que fue uno de los caminos de la primera repoblación
de la Castilla altomedieval, la llamada “Ruta
de los Foramontanos”.
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