La
vida tradicional de la villa barquereña se
desenvolvía en torno a las actividades pesqueras.
Decía Joaquín Dicenta en su libro "Galerna"
(1906):
"...las lanchas de bonito suelen atracar
junto al muellecillo de la fábrica. Hácenlo
también, por las urgencias del vivero, los
pescadores de langosta; y, a mayor aumento de vida,
pregónanla con sus cánticos los trabajadores,
con su darla las mozas, reunidos en el vecino lavadero...".
San Vicente llegó a tener hasta cuarenta lanchas
de pesca, aparte de aquellas que se dedicaban a la
caza de la ballena. El pescado más estimado
era el besugo, pero muchas de las embarcaciones se
empleaban ya desde el siglo XVI para la pesca de altura
en el banco sahariano,vendiéndose el producto
de la pesca en Cádiz y Sevilla. Antes del siglo
XVI, cuando se construyó el gran puente, había
también embarcaciones dedicadas al paso de
la ría, para facilitar a los viajeros la entrada
en la villa. Eran estimados los árboles frutales,
principalmente castaños y manzanos; con el
fruto de estos últimos se elaboraba la sidra.
Otro producto local apreciable era la miel de las
colmenas.
Los bailes folclóricos más típicos
y antiguos de la región, que tenían lugar
en las fiestas de esta villa, están descritos
con motivo de la visita a la misma del emperador Carlos
V; más recientemente, es de destacar la procesión
marinera de "La Folía", fiesta declarada
de interés turístico y el Certamen de
la Canción Marinera que, con carácter
anual, se celebra en la villa barquereña.