El
municipio tenía excelentes pastos donde se
criaba una buena ganadería vacuna y caballar,
aunque también de ovejas y cabras. En Potes
era donde se hacían las ventas del ganado y
la manteca, pero también se cultivaban muchas
especies, como trigo, maíz, lino, habas, alubias,
garbanzos, patatas y nabos. El monte de robles, hayas,
abedules y acebos era muy espeso y proporcionaba buena
madera, así como caza en abundancia de corzos,
jabalíes y hasta rebecos. Era también
abundante la recolección de nueces y castañas.
Se pescaban en el río salmones, truchas y anguilas.
En Cicera había siete molinos harineros. La
presencia en el valle de aguas termales, que han dado
origen al balneario de La Hermida, ha tenido mucha
importancia a lo largo de los siglos y ha sido un
lugar de atracción de gentes de otras procedencias
ya desde tiempos remotos. Han aparecido vestigios
de época visigoda y en los primeros momentos
de la Reconquista había aquí un monasterio
llamado Aguas Cálidas, que ha dado nombre al
núcleo de Las Caldas.
Tiene
una marcada influencia cultural de áreas limítrofes
condicionada por la singularidad del territorio y
los intercambios demográficos, al ser un municipio
de clara emigración.