La
mayor riqueza fue siempre la ganadería, principalmente
vacuna, pero también la caballar y la caprina,
por tratarse de una zona de buenos pastos. Aun así,
las gentes de Mazcuerras tenían derecho a llevar
sus vacas en verano a los puertos de Sejos. También
se producía maíz y había cinco
molinos en Mazcuerras (Luzmela)* y seis en Ibio. Mucha
importancia tenía la recolección de
castañas en todo el territorio y de nueces
principalmente en Ibio.
La caza mayor y menor era un recurso apreciable. En
Mazcuerras (Luzmela)* hubo un alfar, donde se producía
un tipo de cerámica del país. Hay que
señalar, como elemento importante dentro de
la religiosidad popular, el culto a la Virgen del
Moral en la ermita de su nombre en pleno monte. Folclóricamente,
no pueden olvidarse las tradicionales de bailes y
danzas del lugar, entre ellas la famosísima
“baila de Ibio”, versión reinterpretada
en el siglo XX por Matilde de la Torre, que se inspiró
básicamente en la antiquísima “danza
de las lanzas” de Ruiloba. |